Desde siempre, en la historia de la humanidad, la fe y la cultura se encontraron juntas en el hombre con manifestaciones del espíritu. También los modos de expresar la religiosidad, las ideas, imágenes y sensaciones fueron semejantes. Así, los ritos, las palabras, el arte y la liturgia se vienen entrecruzando como diferentes lenguajes de un mensaje más profundo y fundamental.

Jesús.. El Camino es una de esas expresiones. Porque partiendo del mensaje más grande de la historia: Jesucristo, la Palabra del Padre encarnada y viviente en un lugar y en un tiempo, hemos buscado en los canales del arte -letra, música, plástica, teatro- el modo de recrear y actualizar todo lo que significa el camino de Jesús... Camino de ejemplo a seguir, de palabras y de signos, Camino de Cruz y de Vida, Camino de Salvación.

Es por ello que, para señalar este Camino, que se recorre en la búsqueda, hemos adoptado la forma de “teatro de mansiones”, que ya se empleaba en la Edad Media para representar en espacios abiertos como plazas públicas y mercados, hechos bíblicos en distintos escenarios, que el público iba recorriendo para presenciar la dramatización de sucesos religiosos históricos y sus enseñanzas.

En la obra que estamos haciendo hoy, público y actores seguiremos juntos los pasos de Jesucristo en su vida terrenal. En sus escenas distintas, y casi como pantallazos cinematográficos, reviviremos momentos significativos del Camino de Jesús: el Bautismo, las Bodas de Caná y la sinagoga de Nazareth; sus enseñanzas y milagros: las bienaventuranzas, el perdón de la mujer pecadora, el ciego de nacimiento y la curación del siervo del centurión; y también las de su Pasión, que recordamos en Semana Santa: el amor de la última cena, el dolor del vía crucis y el valor de su cruz y la esperanza de al Resurrección.

Los textos de esta obra son todas palabras bíblicas: la originalidad se encuentra en su selección y ubicación en forma de guión teatral que, si bien no siempre es exacto en la cronología de los hechos, procura la unidad de la acción dramática en un todo significativo y coherente. El vestuario y la escenografía han sido diseñados con cuidado para aproximar, en todo lo posible, las imágenes visuales a los lugares y los tiempos de Jesús.

También la banda sonora ha sido especialmente elaborada, en las voces y en la música incidental para crear climas de realidad y de emoción Todo ello en el hermoso paisaje del Clavario y la Laguna de Castelli se convertirá, más que en un espectáculo, en una vicencia particular para los actores y el público. No es un acto litúrgico... es un momento de reflexión que preparará nuestro corazón para la oración y para la participación comprometida de la memoria de la Semana Santa en la Iglesia y en la Eucaristía. Concretar y realizar este proyecto no resulta fácil.

Es por ello que quiero agradecer a todos los que creen en él, especialmente a la comunidad de Castelli, y al Obispo Diocesano monseñor Carlos Malfa, que ha comprendiendo y alentado con su presencia constante, con su confianza y con su bendición nuestro esfuerzo por anunciar el Evangelio desde la cultura..., don y tarea más de Dios que de los hombres. Y también a todas las personas e instituciones que se enamoraron de esta obra y se esforzaron para concretar su reposición este año por sexta vez, particularmente a la Comisión Organizadora que, junto con su Obispo asumieron la responsabilidad de su realización, convencidos que es una forma de evangelización, nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión, y que se ha convertido en un sello de identidad y en un acontecimiento de expansión del pueblo de Castelli.

Toda esta confianza ha posibilitado que Jesús.. el Camino sea otra vez un diálogo entre la fe y la cultura, y un gesto de amor y esperanza.