Nunca pensé, desde que comencé a imaginar esta obra, que se tratara de un “vía crucis”, ni un acto litúrgico, ni

una celebración de Semana Santa. Más bien quise, mediante la expresión teatral, y siguiendo formas de representar

que ya se utilizaban en la edad media. Su fin era enseñar, proponer vivencialmente y ayudar a la reflexión a la gente,

que no tenía como hoy tan fácil acceso a los libros, de los más importantes pasajes del evangelio.

Esos eventos, llamados “autosacramentales”, solían realizarse en las plazas, en diferentes escenarios según el pasaje

bíblico que cada uno representaba, y el público iba recorriendo una escena tras otra en las que se revivía el hecho real,

ocurrido lejos en el tiempo, de manera dramática, actual y sensible, para que la representación llevara a la reflexión

y ésta, a la maduración de la fe, a la revisión de la vida, a la Iglesia y al compromiso existencial.

Eso es lo que humildemente quise ofrecer en “Jesús…el camino”. Una propuesta tan antigua y tan nueva como el

Evangelio mismo, la buena noticia, unida al arte, como se unen desde siempre en el espíritu del hombre la fe y la

cultura. Una invitación a revivir los pasos de Jesús desde el comienzo de su predicación en el bautismo del rio Jordán,

en su caminar por la Tierra Santa convocando apóstoles y discípulos, ofreciendo el perdón a los pecadores, la luz a los

ciegos, y denunciando a los hipócritas y fariseos, que el misterio del amor consiste en darse hasta dar la vida como en

la última Cena, continúa en la muerte de Cruz, pero amanece en la resurrección de la Pascua.

Y eso es lo que durante estos 18 años que llevamos representando en Castelli este espectáculo ha animado nuestro

desafío, que ya no es sólo mío, sino de muchos castellenses que se enamoraron de esta obra, y que año a año ponen lo

mejor de sí, su esfuerzo, su fatiga y hasta su colaboración económica para que nuevamente cada año podamos llevar

a cabo este anuncio del evangelio “nuevo en su ardor, nuevo en sus métodos y nuevo en su expresión”.

Por eso quiero agradecer a todos los que de una manera u otra sostienen este proyecto: El Obispo Malfa, el intendente

Echarren, la Asociación Jesús el Camino de Castelli, los auspiciantes, los medios de prensa, las señoras de Vestuario, los

varones de escenografía, el equipo de ornamentación y pintura, utileros y servidores de escenario, actores, asistentes,

productores, guías, y si me permiten recordar con nombre y apellido a mi equipo más cercano, a mis apoyos más

sólidos, a los que de verdad me sostienen a mí y a esta obra desde sus comienzos: Jorge, Adriana, Cristina, Gustavo,

Rosana, Sari, Adriana Mariel, Luis, Antonia, Marito, Rosa (no me olvido de la querida Ana, que ya partió)…Todos

ellos son también “Jesús…el Camino”. Todos hacemos para ustedes y para Dios, nuevamente, esta apuesta a la fe y

esta puesta en valor de las capacidades comunitarias y culturales de nuestro pueblo de Castelli.

Gustavo Chehuán

Autor-director